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El Mundo - 12 de octubre de 2010
Laura Tardón | Madrid
"Las mujeres que han superado un cáncer de mama no deberÃan negarse a la oportunidad de dar el pecho a sus bebés", animan los autores de una investigación que se acaba de presentar en el congreso anual de la Sociedad Europea de OncologÃa Médica, en Milán (Italia). Según los resultados obtenidos, "no hay evidencia de que esta práctica entrañe riesgo alguno después del tratamiento de este tumor, ni para la madre ni para el niño".
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"Se decÃa que podÃa producir alteraciones hormonales y que esto podÃa derivar en una posible recaÃda, pero no es cierto", explica Juan Guerra, jefe de servicio de OncologÃa del Hospital Universitario de Fuenlabrada. Y asà lo demuestra este nuevo estudio, dirigido por el doctor Hatem Azim, principal autor del estudio e investigador del Instituto Jules Bordet de Bruselas (Bélgica).
Azim y su equipo de investigadores analizaron los casos de 20 mujeres que tuvieron un bebé después de completar la terapia. La mitad de ellas dio el pecho y el resto se abstuvo de hacerlo. Después de un seguimiento de cuatro años, los autores detectaron dos recaÃdas, una en cada grupo. Estos resultados demuestran, según los responsables del estudio, que "el acto de amamantar no parece tener efectos perjudiciales en relación al cáncer de mama". Aunque es un trabajo pequeño, afirman, es el segundo que estos investigadores dirigen, obteniendo, además, la misma conclusión: dar el pecho una vez finalizada la terapia es seguro. "Desgraciadamente, en situaciones como ésta no es posible realizar estudios con muestras más amplias", añade Azim.
"Lo que sà supondrÃa un problema serÃa amamantar durante el tratamiento, aunque, para empezar, quedarse embarazada en estas circunstancias está contraindicado", apunta el doctor Guerra. "A través de la leche se pueden transmitir los fármacos del tratamiento al recién nacido, lo que puede producir una importante toxicidad en el pequeño, entre otros efectos secundarios propios de cada medicamento. En la madre, el principal riesgo es la inmunodepresión", agrega. Sin embargo, "una vez pasado el cáncer, no hay ningún peligro para ninguno de los dos".
Todo lo contrario. Según Susana de las Heras, pediatra y neonatóloga del mismo hospital madrileño, "con esta práctica, la madre se recupera mejor del parto, sangra menos, pierde peso antes...". Desde el punto de vista psicológico, "se ve capaz de cuidar a su hijo, siente que puede ofrecerle algo que nadie más podrÃa darle, únicamente ella [...] Sólo por estas razones, en las mujeres que han superado un cáncer tendrÃamos que aconsejarles más que dieran el pecho a sus pequeños". Para el niño, continúa, "es un alimento ideal, crecen más y tienen mejores defensas, les ayuda a prevenir la obesidad y las infecciones durante los primeros años de vida. Además, establece un vÃnculo aún más fuerte entre madre e hijo".
El equipo de cientÃficos observó también en el estudio que la mitad de las pacientes que no daban el pecho a sus bebés estaban siguiendo el consejo de un médico. "Es una pena que ellas se pierdan esta experiencia y los pequeños los innumerables beneficios de la leche materna por un miedo sin fundamento", recalca Hatem Azim. Como añade este experto, "desaconsejar a las supervivientes de cáncer de mama que se queden embarazadas o amamanten a sus bebés sigue siendo injustificado y no hay evidencias cientÃficas que lo apoyen".
Otra cosa diferente es que, independientemente de que sea una práctica segura, se pueda o no llevar a cabo. Es decir, depende del tipo de cirugÃa al que la madre sea sometida, "quizás pueda afectar a la anatomÃa de la mama. Puede dañar los conductos por donde pasa la leche o la glándula mamaria, lo que repercute en la producción de este alimento", señala la pediatra española.
Los expertos españoles coinciden con los responsables de esta investigación. "Hay que concienciar de que la lactancia natural es buena tanto para la madre como para el bebé. Una vez superado el cáncer, no entraña riesgos para ninguno de los dos", apostilla Juan Guerra. "Las mujeres necesitan motivación y ánimo de cara a sus miedos sobre el efecto que pueda tener su leche en el pequeño y el riesgo de recaÃdas", subraya Azim. En esto, la labor del profesional sanitario es fundamental.
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